CONSEJOS PARA TENER UN PERRO EQUILIBRADO
Creo que este es el punto más importante en el Perro
de Agua, ya que algunos son recelosos, asustadizos, con carácter, etc. Por
ello, desde que nace hay que ir encauzándolo hacia una buena sociabilización.
El perro tiene que integrarse no sólo en la familia, sino en la comunidad y
sociedad en la que va a vivir.
Cuando lo tengamos en casa,
es bueno que haya niños a su alrededor y que lo manosee gente ajena a la
familia, para que se vaya acostumbrando al tránsito de otras personas y futuras
visitas que tendrán en casa, así después el perro no tendrá que ser encerrado
porque se ponga muy defensivo o simplemente porque no le gusten las personas
extrañas.
Aunque los veterinarios no
recomiendan sacarlo hasta que tenga puestas todas las vacunas, en realidad a lo
que se refieren es que no puede estar en contacto con otros perros no vacunados
y en zonas sucias, ya que todavía es muy pequeño y no está inmunizado; pero eso
no impide que lo puedas llevar en brazos o en una bolsa de animales (cuando el
tiempo lo permita) para que desde ese sitio vaya acostumbrándose a los ruidos,
el ver gente correr, bicicletas, motos, etc. Como va a estar contigo, se va a
sentir protegido y poco a poco no reparará en ellos.
Los primeros meses de vida del
perro van a ser cruciales para el desarrollo y comportamiento del perro en el
futuro, esto es así porque lo que hagamos o no y lo que permitamos o no, se irá
asentando en el comportamiento futuro; asimismo, no es igual quitar las
costumbres adquiridas a un cachorro que a un perro adulto. Sólo es cuestión de
paciencia y tiempo.
Empecemos por el
comportamiento en casa. Debemos marcar al perro qué es lo que puede hacer y lo
que no, por ejemplo, subirse al sofá, morder las zapatillas u otros objetos no
destinados para tal uso, el sitio para hacer pis, permitirle o no entrar en las
habitaciones, su sitio para dormir, etc. Hay que partir de la base de que el
perro siempre va a intentar hacer lo que desea y que debe se el dueño quién
tenga más aguante que él a la hora de no permitírselo. Esto debe tomarse como
una carrera de fondo. Sé lo duro que resulta regañar a esa bolita de pelo que
te mira con ojos tiernos como si no hubiese hecho nada, pero piensa que cuando
crezca será un perro educado y que podrás llevarlo a cualquier parte sin miedo
a tener problemas; así que, por mucho que cueste, hay que hacerlo.
Cuando empiece con el cambio
de dentición será como una trituradora, todo lo que querrá es echarse algo a la
boca para así ayudar a partir la encía (como nuestros bebés). Por ello, si no
le pones remedio, será cualquier cosa. Sin embargo, para esto hay unos
mordedores de goma dura, fantásticos, que le sirven no sólo para ayudarle en un
proceso tan importante, sino también para fortalecer la mandíbula y como
juguete, según el modelo. Cuando el perro vaya a coger algo o lo veas
mordisqueando cualquier cosa, le dices “no”, se lo quitas y le das el mordedor.
En unas cuantas veces sabrá que eso sí puede mordisquearlo a su antojo pero no
el resto.
Otra costumbre que se le debe
quitar al perro es la de morder las manos, en caso de que la tenga; ahora tiene
dientes minúsculos y poca fuerza para apretar, pero en el momento que crezca,
para él seguirá siendo un juego y puede hacer daño sin querer. Para eso no hay
mejor solución que meterle el dedo en la zona donde más adelante tendrá los
colmillos y las muelas, es un huequecito donde te cabe el dedo atravesado
y donde lo tienes agarrado sin poder escapar. Así que, cuando intente morderte
ponle el dedo ahí un buen rato; él intentará zafarse con la lengua, no podrá.
Si haces esto cada vez que te muerda, comprenderá que no es una buena idea
hacerlo.. Por supuesto, este ejemplo es sólo una observación, cada cual puede
encontrar el método que crea más oportuno para su perro.
Otra conducta que debemos vigilar
es el llamado “síndrome de ansiedad por separación” que muchos perros tienen
cuando el dueño se va de casa. Algunos de los pasos que debemos seguir para
evitar en lo posible que el perro lo desarrolle son dejarle algún juguete a su
alcance, que tenga en su sitio (una caseta, una cama o un trasportín donde se
sienta protegido y seguro) y, lo más importante, no prestarle atención cuando
se llegue a casa, haz lo que tengas que hacer (si vienes de comprar, dejar las
bolsas; cambiarte de ropa para ponerte más cómodo, etc.), pero solo una vez
hayas hecho lo que estimes oportuno, le llamas y le acaricias. Seguramente,
mientras hayas estado haciendo tus cosas el perro te haya seguido a todas
partes, pero es ahora cuando te sientas y te relajas cuando le prestas
atención. Es una forma de que el perro comprenda que sabes que está ahí pero
que tienes más cosas que hacer.
Con respecto a las horas de
bajada del animal, cuando es cachorro y no lo puedes sacar a la calle, debes
asignarle un sitio para que no vaya manchando toda la casa. En un principio,
impregna un trozo de papel de periódico y elige la zona donde quieras que vaya
(cocina, baño, terraza…, preferiblemente un sitio que te sea cómodo y que
puedas limpiar con lejía), pones papeles de periódicos limpios y el trocito que
hayas impregnado para que reconozca su olor. Una vez lo tengas todo puesto, hay
que estar atento al animas, seguramente lo haga después de comer y al
levantarse. Cuando le veas las intenciones, llévalo al sitio de tu elección,
pero si le sorprendes haciéndolo en otro lugar, le dices ”no” y lo llevas
a la zona señalada. Cuando haga sus necesidades allí, prémialo. Así de fácil es
conseguir que se acostumbre en unas cuantas repeticiones.
Cuando el animal ya puede
salir de casa, debes cambiarle ese sitio por la calle, en cuyo caso el
procedimiento es prácticamente idéntico. Al principio estará un poco extrañado,
pero estos perros son muy inteligentes y en seguido captan lo que quieres
decirles.
Ya sólo me queda comentar lo
importante que es dedicarle tiempo para jugar con él, y que se desfogue,
también para darle mimos y enseñarle a adaptarse al estilo de vida que deba
llevar con nosotros. Con un poco de constancia y algo de tiempo todos los días,
seguro que el Perro de Agua Español que tenéis en casa será un perfecto
compañero y amigo.
De verdad, no sabéis la
satisfacción que da ver, al llegar a casa, que está todo igual que lo dejaste y
, sobre todo, a tu amigo siempre con esa mirada viva y moviendo el rabito,
deseando que llegaras para demostrarle la alegría que le da verte. No importa
lo malo que haya sido tu día; tus penas, preocupaciones y líos de cabeza se van
porque no puedes resistirte al encanto y cariño que te produce un Perro de Agua
Español.
Patricia Martínez Creo
Extracto de la revista “El Mundo del Perro”, número
304; páginas de la 71 a la 7

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