AGILITY
LA PREPARACIÓN FÍSICA DEL PERRO DEPORTIVO
En la mayoría de las actividades de trabajo deportivo, el
perro debe realizar intensos esfuerzos físicos. Normalmente da la impresión que
estos ejercicios los realizan con facilidad y sin verdadero esfuerzo, como si
el perro tuviera habitualmente que estar en gran forma física.
Una de las razones principales para preocuparse por la
condición física, es que a la larga, ésta, interviene en la mente del perro y
puede ella sola, transformar el entrenamiento en un placer o en un triste
trabajo rutinario. Todos los cinófilos lo saben; los perros que van con moral,
convierten el entrenamiento en un juego feliz y distendido y progresaran a
pasos agigantados. Durante los entrenamiento largos o fatigosos para el perro
una buena condición física, será la garantía de una motivación completa.
Conviene prever pues una buena preparación física para que
el trabajo se convierta en una agradable tarea.
El mejor medio de prevenirlo es la carrera a poca velocidad.
Pero antes de ver cómo realizar estas secuencias de footing de la manera más
provechosa, veamos cómo se manifiestan los beneficios del entrenamiento en el
perro.
La actividad física va a desarrollar el volumen de su
musculatura y al mismo tiempo la adaptará a cierto tipo de esfuerzos además de
desarrollar su sistema cardio-vascular. De hecho, se van a mejorar todos los
sistemas respiratorios.
Existe un medio de evaluar toda mejora de la condición
física del perro. Es el control de las pulsaciones. Trataremos de ver más
detalladamente, que pasa cuando el entrenamiento da sus frutos, concretamente a
nivel del corazón y del ritmo cardíaco. Se ha demostrado que los esfuerzos de
larga duración y de intensidad media, tienden a modificar la conformación de
los músculos, pero también de ciertos órganos como el corazón. En estas
condiciones, el volumen de la cavidad interna cardíaca, aumenta a medida que se
van sucediendo sesiones de entrenamiento. A cada pulsación, el corazón puede
impulsar una mayor cantidad de sangre, sin por esto, aumentar la frecuencia de
los latidos. El corazón se fatiga menos.
Este es el principio de una buena condición física. Se llama a este tipo de entrenamiento "resistencia". Es la base de todos los deportes humanos y debe de ser aplicado en el perro. Este entrenamiento se puede comenzar a cualquier edad, pero es preferible comenzar cuando el perro es joven.
Este es el principio de una buena condición física. Se llama a este tipo de entrenamiento "resistencia". Es la base de todos los deportes humanos y debe de ser aplicado en el perro. Este entrenamiento se puede comenzar a cualquier edad, pero es preferible comenzar cuando el perro es joven.
Cuando hay actividad a fuertes intensidades, "trabajo
en potencia" sin haber practicado anteriormente entrenamiento en "resistencia",
el corazón es rápidamente excitado y la frecuencia de los latidos supera
las 150 pulsaciones por minuto. En este caso, la masa muscular de las paredes
del corazón aumenta y este engrosamiento, genera una disminución de la cavidad
interna cardíaca. A cada pulsación, el corazón bombea una menor cantidad de
sangre, teniendo que aumentar la frecuencia de los latidos. El corazón se
fatiga más. Mucha atención con este riesgo, para los perros que practican
Agility, sin haber entrenado inicialmente en "resistencia".
El problema es que este proceso es irreversible y que
impide los beneficios de un posterior entrenamiento en "resistencia".
Los entrenamientos en "resistencia" aportan
evidentemente otras modificaciones sobre el sistema vascular y sobre la
musculatura, de ahí la importancia de alternar entrenamientos en resistencia
(carreras al trote y al galope) con las secuencias de los entrenamientos en
potencia (saltos, empalizada, etc.). Los perros jóvenes han de comenzar con
sesiones de largos paseos sin esfuerzos violentos, antes del entrenamiento para
el deporte específico.
Pero todo el mundo no exige lo mismo de su perro y lo que
sí es importante, es que los largos paseos a poca velocidad, garanticen
resultados todavía mejores, tanto en los esfuerzos breves como en los de fuerte
intensidad. A los seis meses de entrenamiento regular, se debe apreciar una
baja en el ritmo cardíaco.
La velocidad del pulso al principio importa poco; lo que
cuenta es bajar esta frecuencia. Tampoco debemos caer en la tentación de
comparar el pulso de dos perros, ya que como referencia es nula. Para comprobar
el pulso de vuestro perro, tomarlo sobre la arteria femoral, en la parte
interna del muslo, cuando el perro está en reposo. A título de orientación, un
perro de 30 kg. Bien entrenado, estará sobre las 50 pulsaciones por minuto.
Correr con vuestro perro es un verdadero placer y tendréis las mismas ventajas que si os esforzáis con algún otro deporte. Sin embargo, si la carrera a pie os resulta molesta, tenéis la posibilidad de acompañarle en bicicleta
Correr con vuestro perro es un verdadero placer y tendréis las mismas ventajas que si os esforzáis con algún otro deporte. Sin embargo, si la carrera a pie os resulta molesta, tenéis la posibilidad de acompañarle en bicicleta
La duración es un factor importante. Si el perro no está
acostumbrado a correr, al principio no rebasar la media hora, tratando
paulatinamente de aproximarse a una hora. Para los perros bien entrenados, se
puede incluso rebasar las dos horas. No obstante, en los largos paseos,
evitar los fuertes calores, son muy peligrosos para nuestros amigos, y prever
que por la ruta a seguir haya fuentes o si no llevad agua . Una o dos sesiones
semanales, además de los entrenamientos específicos, son suficientes.

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