La aparición del celo en la perra no se puede
concretar de manera exacta, aunque podríamos hablar de una fecha media
de aparición entre los 8 y 12 meses de edad.
No debe
preocuparnos, en principio, que no haya aparecido cuando cumplen su
primer año ya que existen otros factores, aparte de la edad, que
influyen en ello. Si una hembra no ha tenido su primer celo pasados un
año y medio de vida debemos llevarla al veterinario para someterla a
revisión.
La frecuencia: Existen razas en las
que la presencia del celo tan sólo ocurre una vez al año (por ejemplo,
la Basenji, el perro lobo checoslovaco..etc) a diferencia de la mayoría
de razas en las que se repite con una frecuencia media de 6 meses, este
es el caso del perro de agua español.
En cuanto a nuestra perra en
particular, no debe importarnos si tiene sus celos cada 7, 8 ó más
meses siempre que sea regular. Lo que debemos controlar, apuntar y
tener en cuenta es cada cuánto tiene el ciclo y para poder apreciar si
en algún momento hay cambios en su regularidad. Por el contrario, si
nuestra perra tiene celos muy frecuentes (cada 3 ó 4 meses) sí debemos
prestar atención y llevarla a revisión veterinaria para descartar
posibles patologías del aparato reproductor (como quistes ováricos,
etc.)
Muchas perras no sufren “menopausia” por lo que sus celos reaparecen periódicamente hasta su muerte.
La duración
de un celo normal dura entre 15 y 20 días (e incluso 25 días), con
unas manifestaciones externas en la perra de cambios de comportamiento,
crecimiento y tumefacción de genitales externos y una hemorragia
vaginal que varía mucho en cantidad según cada animal.
El
sangrado nada tiene que ver con el ciclo menstrual en las mujeres y
constituye un aporte sanguíneo mayor al aparato genital (debido a la
acción de las hormonas) sirviendo también de aviso para el macho.
El celo en la perra pasa por varias fases:
Proestro, Estro, Diestro y Anoestro. Tan sólo en la fase del estro es
cuando el aparato reproductor de la hembra se prepara y se produce la
ovulación. Entonces permite ser cubierta y se realiza la monta (cópula)
por el macho. La duración de esta fase también es variable y si se
desea una cubrición exitosa es muy recomendable hacer un seguimiento
citológico (mediante estudio de frotis vaginales y test de hormonas) que detectan el
momento exacto de la ovulación. En términos generales, diremos que lo
más frecuente es que la ovulación suceda en las primeras 24 horas tras
finalizar el “manchado” fuerte, porque durante el estro el color de la sangre cambia a un tono parduzco y disminuye su intensidad, así que si no deseamos la gestación de nuestra
perra, cuando "parece que deja de sangrar "debemos estar más atentos a
la aparición de machos o posibles escapadas de la hembra.
Tras la finalización del estro (celo), es relativamente frecuente en la perra el sufrir trastornos hormonales como la “pseudogestación”
o mal llamado embarazo psicológico en el que, debido a que su
organismo mantiene unos niveles hormonales equivocados o erróneos, su
metabolismo hace que actúa como si llevara a cabo una verdadera
gestación. Dependiendo de cada hembra podremos encontrarnos signos
tales como preparación del nido, lloriqueos, cambios del apetito,
rascado del suelo y paredes, negativas a salir a pasear, e incluso
escogen un muñeco para “adoptarlo”. Pueden llegar a producir y segregar
leche. No tenemos por qué encontrar todos los síntomas a la vez en una
perra con pseudogestación, pero en ocasiones el trastorno puede ser
serio (tanto por los problemas de comportamiento como por la gran
cantidad de leche producida), por lo que se hará necesario recurrir a
tratamiento por parte del veterinario.

Gracias por el artículo, nos estamos preparando para el segundo celo de Luka, ya después del primero tuvimos que llevarla al veterinario, por problemas de seudogestación. Este año tenemos previsto esterilizarla.
ResponderEliminarUn saludo