No se sabe a ciencia cierta cuándo ni cómo llegaron a la cornisa cantábrica ni tampoco de qué forma lo hicieron.
Durante el siglo pasado su presencia fue muy importante en los puertos pesqueros del norte de España, dejando constancia de su paso por estas tierras.
Probablemente fuese La Mesta* y el mar quienes extendieron los antiguos perros pastores hacia el Norte. La mesta en su gran expansión por toda la península y el mar por las rutas comerciales que se establecieron desde el puerto de Sevilla a los Países Bajos.
Haciendo escala principalmente en el puerto de Laredo, en el que figuran dos barcos, unas cadenas y la Torre del Oro de Sevilla, como símbolo de unos galeones que fueron a ayudar en la batalla contra los musulmanes.
Haciendo escala principalmente en el puerto de Laredo, en el que figuran dos barcos, unas cadenas y la Torre del Oro de Sevilla, como símbolo de unos galeones que fueron a ayudar en la batalla contra los musulmanes.
A partir de entonces, sus juegos y su aptitud natural para la natación y el cobro en el agua, se hicieron fieles compañeros de los marineros, les pareció divertido salir a la mar con ellos, lanzarse al agua para recoger algún pez moribundo que se soltó del anzuelo, un objeto caído al agua o llevar un cabo al otro lado, de esta forma llegaron hasta nuestros días.
Estos perros que quedaron aislados de los demás perros de aguas de la península tanto geográficamente como funcionalmente, no olvidaron sin embargo su pasado pastoril, conservando en su “memoria” de raza la capacidad para trabajar con el ganado.
Perros actuales descendientes de las más puras líneas de puerto, cuyos antepasados jamás han visto una oveja, son capaces de reunir un rebaño.
*Mesta:(Gremio o asociación profesional de origen medieval que agrupaba a los ganaderos dedicados a la trashumancia. Desde finales del S. XII o principios del S. XIII)
Bibliografía: El perro de agua español una raza autóctona a conservar C.J.B Capote y BM Arroyo


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